martes, 14 de octubre de 2014

SANTOCILDES

José María de Santocildes fue el defensor de mayor relevancia de Astorga en los diversos sitios que sufrió la ciudad por el ejército francés en la Guerra de la Independencia. Había nacido en 1771 en Barcelona. Era hijo de Félix Alonso de Santocildes y de María Eufemia de la Piage. Su padre era Sargento Mayor de  infantería, y por ello su vocación militar se había desarrollado por herencia directa en el seno de la  familia.

El General Santocildes

En 1808 había participado en la batalla de Rioseco y en Espinosa de los Monteros. El Marqués de la Romana lo ascendió a Coronel por su valentía en los enfrentamientos de Lugo donde resultó herido en un brazo. En enero de 1809 había intentado defender Astorga frente a los contingentes armados del mismo Napoleón.

La toma de Astorga era una exigencia directa del Emperador. Las tropas francesas tomaron posiciones en Benavente, León, La Bañeza, y los puertos que comunicaban con Galicia (Foncebadon y Manzanal) para evitar que cuando el cerco se cerrase sobre Astorga nadie la pudiera socorrer.

Santocildes se víó acorralado y tenía la certeza de que debía resistir sin ayuda exterior, con unas fuerzas muy inferiores, contra un ejercito experimentado y con una reputación tal que había conquistado grandes ciudades del centro de Europa, en muchos  casos sin disparar un solo tiro.

El general inglés Sir John Moore había abandonado la ciudad de Astorga horas antes desestimando la propuesta del ejercito español de aunar esfuerzos y plantar cara al Emperador acantonándose en una ciudad bien aprovisionada. Ello produjo a las puertas de Astorga una batalla desigual, para ganar tiempo. Cuando llegó Napoleón con  40.000 soldados, en Astorga solo quedaban 70 personas.


























Ejercito Francés

Seis meses más tarde los soldados franceses, de regreso de Galicia, entraron de nuevo en Astorga sometiéndola por segunda vez al más horrible saqueo de casas y templos. El 26 de julio de 1809 la abandonaron, pero no tardarían en volver. Según Santocildes:

“Aquellos soldados que presumían de illustrados quemaron el archivo y la biblioteca episcopal, destruyendo 1600 pergaminos originales de los siglos XII y XIII, multitud de documentos reales, testamentos,…”

Los soldados franceses volvieron el 9 de octubre en un ataque fracasado para rendir la ciudad de Astorga, de la que salieron unos mil infantes que desalojaron el 25 de enero de 1810 a la caballería francesa que con 780 hombres estaba en Puente Órbigo.

Desde La Bañeza sitiaron de nuevo Astorga en febrero de aquel año, sin que sus moradores se rindieran; desde el 21 de marzo retomaron el cerco para asegurarse plazas fuertes en León antes de emprender la invasión de Portugal, que duraría hasta la honrosa capitulación de los sitiados el 23 de abril después de una prolongada y brava resistencia.


Santocildes ataca Astorga



En junio de 1811 Santocildes ocupó de nuevo Astorga evacuada por los franceses. La columna de tres mil soldados gabachos que desde La Bañeza había partido en exploración del camino a Ponferrada fue derrotada el día 23 en las orillas del río Tuerto, en Cogorceros. En julio se libran pequeños combates, casi siempre favorables a las armas españolas. En agosto la vanguardia española del VI Ejército se hallaba otra vez en en La Bañeza  y en Puente Órbigo.

Los españoles controlaron el bastión maragato hasta junio de 1812, impidiendo que las tropas francesas pudieran reforzar a su ejército que combatía en los Arapiles salmantinos, contribuyendo así a que perdieran tan importante batalla, inicio de su declive militar en España y en Europa.

Santocildes colaboró posteriormente con el ejército hispano-británico en diversas acciones y a finales de 1812 una enfermedad estuvo a punto de costarle la vida y tuvo que ser evacuado a Asturias para su curación. En 1813 se le otorgó el mando interino del Ejército de Reserva que habría de constituirse en Galicia con 2000 hombres. Cinco meses más tarde había conseguido aumentarlo a 12000 hombres, lo que da una idea de la capacidad organizativa de este militar.








Por la Constitución de Cádiz


Al final la Guerra (1814) es nombrado Jefe del Estado Mayor y General del Ejército, empleo que mantuvo hasta enero de 1828. Se le concedieron numerosas distinciones y condecoraciones militares. Pasó por distintos destinos, entre los que destacan: Capitán General de Extremadura, Inspector general de infantería, Capitán General de Valencia y Murcia y Capitán General de Cataluña.




Aunque fueron muchos los honores que le fueron otorgados también sufrió las vicisitudes de una época en que las causas políticas, en numerosas ocasiones, fueron extremadamente injustas con los que lucharon por la independencia  del país.  Santocildes en 1820 fue deportado por el Gobierno a la isla de Mallorca. No fue rehabilitado hasta 1825.




El General Castaños propuso el ascenso de Santocildes a Mariscal de Campo afirmando que era un hombre modesto y humilde, además de un gran patriota. Santocildes era reservado y no alardeaba de sus méritos, por lo que tuvo que pedir su ascenso su superior jerárquico. Castaños afirma en la carta:

“…Pero Santocildes tan buen militar como poco ambicioso nada ha presentado sobre esto, ni aun me ha insinuado sus justos deseos de ser ahora promovido a Mariscal de Campo por los felices sucesos que ha tenido el Ejército bajo su mando”.





Falleció en su Barcelona natal en 1835 y sus restos reposan en la catedral de Astorga.  Santocildes fue el prototipo de militar español, abnegado, ilustrado y profesional hasta sus últimas consecuencias, pero sus cualidades humanas fueron incluso más allá de estas virtudes castrenses.



sábado, 11 de octubre de 2014

ASTORGA ROMANA

El emplazamiento de Astorga fue inicialmente un campamento militar. La excavación en el asentamiento actual, muestra el sistema defensivo de este campamento fundado durante las Guerras Cántabras (29-19 a.C.). El asentamiento tuvo lugar en dos fases: la primera hacia el año 26 a.C, destinado al control de las minas de oro de “Las Médulas”, en la zona del Bierzo; y la segunda en un lugar próximo a la actual ciudad astorgana.

La presencia de las explotaciones auríferas de “Las Médulas” fue la razón de la importancia que alcanzaría la ciudad romana de Astúrica Augusta. El Imperio Romano confería al mineral de oro un carácter articulador del sistema económico, de tal forma que su control se convirtió en un elemento principal del control económico y político.

Para asumir este control, la Legión X levantó un campamento sobre el cerro entre los ríos Tuerto y Jerga, lugar estratégico por su condición de único paso hacia la provincia de Galicia, uno de los principales puertos de mar de la península. El emplazamiento fue temporal, así lo evidencia la falta de restos arquitectónicos sólidos, pero con la peculiaridad de un gran sistema defensivo compuesto por un doble foso exterior y una sólida muralla externa.

Aproximadamente en el año 35 d.C. comienzan a levantarse los primeros edificios de la futura urbe. La Legión probablemente participa en la construcción de las redes sanitarias y en la traza urbana. La ciudad se erigió totalmente de nueva planta y sin recinto forense hasta mediados del siglo I d.C., momento en el que se le confiere la condición de capital administrativa de la zona comprendida entre el mar Cantábrico y el valle del Duero.



Restos arqueológicos romanos en Astorga





Las Termas


Dentro de la estructura urbana del Imperio los edificios termales cumplían una doble función: eran parte del ocio y la higiene de la población y paralelamente cumplían una misión social de reunión de diferentes grupos sociales en el mismo espacio. Se abrían a medio día, cuando el agua había alcanzado la temperatura del baño, y permanecían en uso hasta el anochecer.

Las Termas de Astorga ocupaban una posición central en la zona urbana. Fueron construidas a partir del siglo I d.C. y funcionaron hasta el siglo V. La organización interna fue semejante para todas ellas. Las posibles diferencias dependían de sus dimensiones y de la disposición arquitectónica. Se comenzaba accediendo a las estancias complementarias del tipo de gimnasios o piscinas, para luego recibir los masajes con aceites perfumados previos al baño. Había estancias con agua a diferentes temperaturas.

En Astorga existieron también unas Termas Menores reformadas a finales del siglo II d.C. En la visita turística a estas instalaciones nos encontramos con los muros que cerraban el edificio enfoscados y pintados de blanco. La zona de calentamiento principal se compartía con la zona de la sauna: se nos fueron mostrando las salas de baño y el horno de calentamiento del agua.



Aedes Augusti





Templo de Augusto



Dentro ya del recinto del Foro existe un conjunto de espacios que actualmente pueden ser visitados. Uno de ellos es el peculiar templo destinado al culto del Emperador. Tras el gobierno de Augusto, a quien se divinizaría aún en vida, todos los emperadores se convertían en dioses de forma póstuma, con la intención de establecer un culto público y político a la cabeza visible del Imperio.


En este culto tomaban parte los representantes de todas las oligarquías del área astúrica, dentro de un recinto sagrado y atendido por un sacerdote elegido anualmente. 

El templo se encuentra en la calle Gabriel Franco, en un saliente del límite occidental del recinto del Foro, realizado en  un hormigón de la época romana, igual que el resto de la construcción. La presencia de grandes contrafuertes indica un cierre abovedado probablemente decorado y  pavimentado en mármol de dos colores.

Todo el recinto se encuentra situado en el punto más elevado del altozano para obtener así la mejor perspectiva del mismo al acceder a Astorga por cualquiera de las calzadas, y sus monumentales dimensiones refuerzan la entidad de la ciudad en el noroeste de Hispania.


El Foro


Este recinto era el centro de toda la actividad política, económica y religiosa de la ciudad de Astúrica Augusta. Se encontraba ubicado en el mismo espacio que hoy ocupa la Plaza Mayor. Sus dimensiones eran monumentales extendiéndose desde los límites norte y oeste de la actual plaza. Todavía permanecen muchas incógnitas respecto a su distribución espacial, y a la función de determinadas zonas, ya localizadas, pero cuyos restos no han permitido sacar conclusiones definitivas.

Su construcción parece realizarse en los años centrales del siglo I d.C., en la época Julio-Claudia, realizándose en su integridad con el tipo de hormigón romano, como el ya citado en el “Aedes Augusti”.


La Ergástula



                                                    Ergástula


En el centro del Foro, frente al templo “Aedes Augusti” está una de las construcciones mejor conservadas de la Astorga romana. La Ergástula es una galería abovedada, o túnel semicircular de 50 metros de longitud, La parte conservada alberga la sede del Museo romano de la ciudad.

La Domus del Mosaico

Junto al Convento de los Padres Redentoristas se encuentra esta casa romana construida entre finales del siglo I d.C. y la primera mitad del siglo II. Este tipo de construcción se caracteriza por tener una sola planta articulada en torno a diferentes patios. Las habitaciones se pavimentan en diferentes materiales y se usan mosaicos en el salón de invitados.

Su excavación fue la primera que se dejó a la vista en Astorga, y representa una tercera parte de la vivienda que se extiende por el espacio ocupado por el convento. En ella se puede ver la primitiva cloaca de la ciudad, y diversas estancias organizadas alrededor de uno de los atrios. Todas estas habitaciones estaban decoradas con pinturas murales de motivos vegetales. 








Mosaico romano en Astorga



La sala más importante corresponde al pavimento de mosaico, cuya función era la de mejorar la imagen de la construcción frente a los invitados. El pavimento representa dos escenas: las exteriores como una alegoría del otoño a través de las ramas de vid y los racimos picados por los pájaros, y el cuadro interior, que está reservado para el mito de Orfeo.

Este mito se representó mediante ocho medallones con animales salvajes que envolvían a Orfeo teóricamente tocando la lira que había recibido de Apolo. El mito de origen griego se vincula a un rito de espiritualidad por el cual la lira representa al alma, y los animales al cuerpo.

Las cloacas

La red sanitaria de cualquier urbe romana permitía la evacuación de todo el agua residual hacia los ríos. En el caso de Astúrica Augusta, ésta se llevaba a cabo hacia el Jerga y el Tuerto mediante el uso de dos redes de cloacas sucesivas en el tiempo. Inicialmente se construyó una pequeña, con capacidad limitada, pero debido al crecimiento de la ciudad en la segunda mitad del siglo I d.C., fue necesario desarrollar una segunda de mayor caudal.

La primitiva data del primer tercio del siglo I, probablemente construida por la Legio X mediante dos paramentos de piedra trabada con argamasa. Alrededor del año 80 d.C. fue necesaria readaptarla, construyendo otra de mayor capacidad con un metro sesenta de altura media, y un ancho próximo al metro. Ambas redes permanecieron paralelas e incluso se aprovecharon las canalizaciones secundarias que las comunicaban con las viviendas.



                                                         Cloaca



La primera exploración fue llevada a cabo por José Mª Luengo Martínez en 1946 en el ramal correspondiente al Jardín de la Sinagoga, detectando  ramales secundarios semejantes entre la primera y la segunda cloaca y canales de acometida de pequeñas dimensiones. Los restos encontrados en el interior, datados en los siglos III y IV d.C. podrían pertenecer a la época abandono de esta red de saneamiento.


miércoles, 8 de octubre de 2014

ASTORGA

21. ASTORGA

Astorga a la caida de la tarde. La ciudad romana. La ciudad medieval. La Catedral. Otras iglesias. La celda de las Emparedadas. Edad Moderna. El Ayuntamiento. La Plaza Mayor. Guerra de la Independencia. Últimos tiempos. El Palacio Episcopal. Museo de los Caminos


La tarde está muy avanzada cuando el viajero sale del hostal, mientras Teresa duerme una merecida siesta. Se acerca hasta el centro de la ciudad desde los alrededores del pequeño río Jerga, afluente del Tuerto. Cruza la carretera de Madrid y sube por las empinadas cuestas de la Corredera Alta, cerca de la iglesia de San Andrés, hasta la Puerta del Sol, y sigue, de nuevo, el itinerario de los peregrinos del Camino de Santiago, por el hospital de las Cinco Llagas y el convento de San Francisco, hasta la plaza de San Bartolomé.


Mosaicos romanos


Junto al convento de San Francisco está la Casa del mosaico del oso y los pájaros, restos arqueológicos de la época romana. Puede verse, a través de una cubierta, parte del atrio de una casa romana, a la que pertenecían estos mosaicos. En la plaza de San Bartolomé está la Ergastula, que fue cárcel de esclavos y ahora es un Museo municipal, en el que se expo­nen piezas romanas halladas en la localidad. En esta zona estuvo el Foro romano y un templo en honor del emperador Augusto, el "Aedes Augusti", que aún se conserva en la calle de Gabriel Franco, muy cerca de la plaza del Ayuntamiento. Otros monumentos romanos, en zonas diversas de la ciudad, son las Termas mayores, las Termas menores, el Foso campamental, la Cloaca y la Puerta Romana, en la muralla, cerca de la Cate­dral.


Astorga fue un enclave importante de los astures, en la época prerromana. Su nombre antiguo de Asturica, lo testi­fi­ca. En la época romana se llamó Asturica Augusta, en honor de Augusto, que llegó a ella para combatir a los astures y a los cántabros. Después fue el centro político y administrativo de la zona aurífera de Las Médulas, y cruce de comunicacio­nes entre la "Vía Trajana" (Burdeos-Astorga) y la "Vía de la Plata" (Mérida-Astorga). En el siglo II se reconstruyeron las murallas, de las que queda aún en pie la Puerta Romana. El fin de las explotacio­nes mineras en el siglo III supuso la deca­dencia para la ciudad, aunque desde esta época es sede episco­pal. Santo Toribio fue uno de los primeros obispos y uno de los que más combatió las herejías de Prisciliano y Maniqueo, que tuvieron muchos seguido­res en la zona, durante los siglos IV y V.  

Los suevos ocuparon el territorio, camino de Gali­cia, en el año 410, y la ciudad sufrió el asedio y saqueo de los visigodos de Teodorico en el año 459, después de la bata­lla del Órbigo, y de Leovigildo en el año 569, aunque esta vez permaneció en poder de los suevos durante mucho tiempo. Los árabes destruyeron la ciudad en el año 714. Con la repoblación cristiana Astorga recupera su estabilidad como ciudad y llega a ser capital del Reino de León con los reyes García I y Bermudo II, y sede del sepulcro de Alfonso III el Magno. Almanzor saquea de nuevo la ciudad en el año 987.

Durante el resto de la Edad Media el resurgimiento ciudadano se produce auspiciado por las peregrinaciones a Santiago de Compostela. Los comerciantes francos y judíos se asientan en la "Rúa de las Tiendas", actual calle de San Francisco, especialmente en el reinado de Alfonso VI. A media­dos del siglo XI se reconstruyen de nuevo las murallas y se levantan de nueva planta hospitales para los peregrinos, como los de San Esteban, San Feliz y Las Cinco Llagas, e iglesias, como las de San Francisco y San Bartolomé. Los siglos XIV y XV son de nueva decadencia para la ciudad, azotada por la peste, y esquilmada por las excesivas cargas tributarias y por la guerra entre Pedro I el Cruel y su hermanastro Enrique II de Trastámara.

            
Torre de la Catedral

La actual Catedral, que se empieza a construir en 1471, es de estilo gótico tardío, con algunas partes renacen­tistas y barrocas. El Claustro, anejo al edificio de la Cate­dral, es de estilo neoclásico, construido durante el siglo XVII. La fachada principal tiene dos torres y un cuerpo cen­tral en el que se abre una puerta con ornamentación barroca. En el pináculo externo de uno de los tres absides, se ve la típica estatua de "Pedro Mato", el célebre maragato que parti­cipó en la batalla de Clavijo y dejó parte de su fortuna a la Catedral. Junto al Claustro está la Sacristía, el Archivo Diocesano, el Museo Catedralicio y el antiguo hospital de peregrinos de San Juan.

El interior de la Catedral tiene tres naves, encabe­zadas cada una de ellas por un ábside poligonal, y capillas laterales. Hay que destacar en el interior el Retablo Mayor, realizado por Gaspar Becerra, el Coro y las capillas de San Jerónimo y la Purísima Concep­ción. La Catedral astorgana ha estado mucho tiempo cerrada por las obras de restauración, aunque ha sido abierta recientemen­te y ha sido una de las sedes de la exposición de "Las Edades del Hombre" en Castilla-León.
  
Además de las iglesias anteriormente citadas de San Francisco y San Bartolomé, las más antiguas de la ciudad, en Astorga hay otras iglesias dignas de ser visitadas: Santa Marta, muy cerca de la Catedral, en honor de la patrona astor­gana, mártir de la época romana; San Andrés, en el arrabal medieval, extramuros de la ciudad; Santa Colomba, junto a la Puerta del Rey, en la zona norte de la muralla; el santuario de Fátima, en la plaza de San Julián, cerca de la Plaza Mayor; el convento del "Sancti Spiritus", en las inmediaciones de la Catedral; el convento de Santa Clara, en las afueras de la ciudad, junto al río Jerga y el parque de la Era Gudina; y la capilla del Seminario, cerca del lado sur de las murallas.


Celda de las Emparedadas

Entre la iglesia de Santa Marta y la capilla románi­ca de San Esteban, está la Celda de las Emparedadas, de la que se ve únicamente una pequeña ventana enrejada. En ella se encerraban a las mujeres de "mala vida", que querían arrepen­tirse y hacer oración y penitencia hasta su muerte, sin ningu­na salida posible al exterior. Solamente la pequeña ventana permitía la respiración y el paso de alguna comida de la caridad de los habitantes de la ciudad y de los peregrinos de Santiago. En la ventana se conserva la inscripción en latín: "Acuérdate de mi juicio, porque así será el tuyo. Yo ayer, tu hoy"

En la Edad Moderna se agudizan las disputas entre el poder eclesiástico, personificado en el Obispo, y el poder civil del Marquesado de Astorga, concedido por Enrique IV a Alvaro Pérez Osorio. El excesivo número de hidalgos y de eclesiásticos mantenidos con los impuestos a comerciantes y artesanos  produce una nueva decadencia económica. El Cabildo Catedralicio era propietario de amplios terrenos rústicos y numerosas fincas urbanas hasta la desamortización de Mendizá­bal. En el siglo XVII se produce una larga bonanza económica. De esta época es la construcción del Ayuntamiento, una de las obras del barroco civil leonés más interesantes.

Salimos a cenar por los barrios antiguos de la ciudad, próximos a la Plaza Mayor. Está anocheciendo cuando el reloj del Ayuntamiento da la hora, a martillazos sobre la campa­na de la espadaña central, con el movimiento de las conocidas figuras de plomo de los dos maragatos (Colasa y Juan Zancuda) realizados por el relojero Bartolomé Fernández. La fachada del Ayuntamiento emula a la Catedral, con sus dos torres laterales. En el Ayuntamiento se guarda una réplica del "pendón" de la batalla de Clavijo, que se saca en las celebra­ciones ciudadanas.


Colasa y Juan Zancuda en la fachada del Ayuntamiento

La Plaza Mayor, en las primeras horas de la noche, está muy concurrida. Estamos sentados frente a los soportales, cerca del célebre "cantón", acera pronunciada donde se reúnen los astorganos, los domingos, a la salida de misa, para con­tarse todos los asuntos de la semana. El "cantón" fue el auténtico mentidero de la ciudad durante mucho tiempo.

Recor­damos los últimos acontecimientos históricos: A finales del siglo XVIII el desequilibrio social del "Antiguo Régimen" vuelve a sumir en el abandono y la decadencia a Astorga. Muchos viajeros extranjeros de la época lo citan en sus escritos. Unicamente se conoce a la ciudad por los arrie­ros maragatos que siguen transportando mercancías a Galicia y a Madrid. El siglo XIX se inicia con la resistencia frente al ejército francés. Napoleón estuvo en Astorga en la fría Noche­vieja de 1808. El general Santocildes, héroe de la ciudad, resistió el asedio de las tropas del Emperador. Por ello la ciudad de Astorga es conmemorada en el Arco de Triunfo de París.

Las guerras carlistas, a la muerte de Fernando VII, también incidieron negativamente en el desarrolo de la ciudad de Astorga. Con la Restauración, un astorgano, Pío Gullón, es Ministro de la Gobernación en el gabinete de Práxedes Mateo Sagasta. Se inicia así el periodo de "caciquismo gullonista", que tuvo positivos efectos para la ciudad: la llegada del ferroca­rril, la conducción de aguas, el teléfono,...

En 1886 un incendio destruye el antiguo Palacio Episcopal. El Obispo Juan Bautista Grau, natural de Reus, encarga al arquitecto catalán Antonio Gaudí la construcción de un nuevo Palacio Episcopal. Las obras se inician en 1889 y no se terminan hasta el año 1913, después de diversos avatares, viajes de Gaudí a Astorga y dificultades con el Cabildo Cate­dralicio, a la muerte del Obispo Grau, en 1893.

Catedral, Palacio Episcopal y Murallas

El Palacio Episcopal forma un conjunto arquitectóni­co con la Catedral, en la plaza de Eduardo de Castro, junto a la zona norte de las murallas. Es de estilo neogótico moder­nista, con planta de cruz latina. Está construido con granito del Bierzo y tiene cuatro torreones circulares, que le dan el aspecto de castillo medieval.

En el Palacio de Gaudí está el Museo de los Cami­nos, en alusión al Camino de Santiago, y a la encrucijada de rutas que siempre ha sido Astorga. En este museo se exponen piezas de arqueología prehistórica, romana y medieval, y esculturas y pinturas relacionadas con las peregrinaciones jacobeas y otros motivos sacros del Renacimiento y del Barro­co. Destaca en su interior la Sala del Provisorato, de clara estructura modernista, y la capilla, con sus arcos ojivales y sus vidrieras policroma­das.

Un paseo romántico por la ciudad de Astorga pasaría por los diversos jardines y parques: El Jardín de la Sinagoga, en la zona sur del recinto amurallado, junto a una de las juderías próxima a la plaza de San Francisco; el Paseo Blanco de Cela, por encima de la muralla; la calle y la casa de Leopoldo Panero, antigua "Rúa de la Judería", cerca del con­vento del "Sancti Spiritus" y de la Catedral. En esta "Casa de los Poetas" vivieron Leopoldo y su hermano Juan. El parque del Aljibe, junto al Archivo Diocesano, y el parque Melgar, al norte de las murallas, desde el que se puede contemplar el conjunto arquitectónico del Palacio Episcopal y la Catedral, completan este hermoso recorrido.

Astorga es también famosa por su repostería: mante­cadas, hojaldres y chocolate son tres símbolos ciudadanos. La burguesía montó pequeñas fábricas de chocolates de gran cali­dad con el dinero acumulado en la arriería a finales del siglo XIX y principios del XX. En 1950 había en Astorga más de cuarenta chocolateros. La ciudad tiene un Museo del Chocolate en la calle José María Goy, cerca de la plaza de Santocildes, organizado por la iniciativa privada del coleccionista José Luis López, desde 1994, con un muestrario insólito de utillaje de la elaboración de chocolate, carteles etiquetas y envases m­etálicos.

           

Monumento al General Santocildes

Las comunicaciones de Astorga son actualmente tan buenas, salvando las diferencias tecnológicas, como en la era romana. En 1886 se construyó la primera vía férrea y en 1898 se unió Astorga con Plasencia. La estación de ferrocarril está ligeramente alejada del centro de la ciudad, en la zona del nordeste. Se puede acceder a ella por las calles del Pozo y de las Huertas, desde la avenida de las Murallas. El transporte por carretera hace de Astorga una parada obligada en los viajes a Galicia. La nueva autovía pasa por los alrededores de la ciudad y ha acortado significativamente el tiempo de los viajes a Madrid. El viajero y Teresa deciden, al día siguiente retornar a Madrid, para continuar el Camino de Santiago en un futuro próximo.



domingo, 5 de octubre de 2014

BIBLIOGRAFIA: DE LEÓN A ASTORGA

VIRGEN DEL CAMINO Y VILLADANGOS DEL PARAMO.

- El santuario de la Virgen del Camino: apuntes históricos. Juan Pastrana García. León. 1973.

- Santuario de la Virgen del Camino. Francisco González Hernández. Editorial Edilesa. León. 1994.

- Villadangos de Páramo: un pueblo en el Camino de Santiago. Cayetano Sánchez Fuertes. Imprenta Mijares. León. 1989.











Entrada a Villadangos del Páramo

RÍO ORBIGO.

- Orillas del Órbigo. Antonio Colinas. Diputación provincial.  León. 1987.

- La ribera de Órbigo. José María Villanueva Lázaro. Editorial Lancia. León. 1995.

- Don Suero de Quiñones, el del "passo honroso": Estampas del Camino de Santiago. Editorial Nebrija. León. 1982.                             

- Hospital de Órbigo: siete siglos de actividad hospitalaria, civil y eclesiástica de la encomienda de Hospital de Órbigo. José Luis Santos. León. 1999.














 Río Órbigo

viernes, 3 de octubre de 2014

NAPOLEÓN EN ASTORGA

Desde mediados de mayo de 1808 hubo en Astorga soldados españoles atendidos por la población con solícito cuidado y animados a perseverar en la lucha de liberación del territorio provincial contra el invasor francés. En la ciudad maragata cundió la indignación por la abdicación de Carlos IV.  Se constituyó en junio la Junta de Defensa, de la que se invitó a formar parte a los pueblos del contorno, y se alentó a prestar los alojamientos y bagajes requeridos para sostener la resistencia.


Antigua Puerta del Sol

El Ayuntamiento de  La Bañeza suministró al ejército de Galicia, a su paso en julio de 1808 por la villa, leña y aceite, para su aprovisionamiento. El ejército francés, un ejército sin intendencia, que avanzaba por ello más rápido y que se mantenía con los recursos del país conquistado, a cuya población arruinaba además de diezmarla, requisó innumerables “fanegas” de trigo que se llevaron de sus paneras para el suministro de los soldados. Astorga sufrió durante los años de aquella ocupación un gran descenso de habitantes, pasando de 3.000 a 450 personas. 

Napoleón vino a España con 200 mil infantes y 50 mil jinetes, después de la derrota de sus tropas en Bailén por el general Castaños. Marchó desde Madrid hacia el noroeste. Recaló en Villalpando y emprendió desde allí una de las más grandes y penosas aventuras de aquella campaña, en la que pretendió alcanzar en una sola jornada y sobre los lodazales producidos por un aguacero glacial y persistente la ciudad de Astorga a través de Benavente.

Napoleón y el ejército francés

Llegó el día 31 de diciembre de 1808 a La Bañeza en una de las noches más lluviosas y sombrías de la travesía después de que las tropas hubieran de pasar cinco o seis veces, desnudos y con las armas y efectos sobre sus cabezas, los ríos que cruzaban su camino, porque los puentes habían sido destruido por un ejército angloportugués perseguido por los franceses  en su retirada hacia La Coruña.

Desde La Bañeza importante nudo de comunicaciones que con frecuencia pasó de unos a otros contendientes se guarecieron los franceses, maltrechos y extenuados, antes de proseguir camino a Astorga. El 1 de enero de 1809 Napoleón entró en Astorga, dominando con ello toda la provincia leonesa después de que el ejército inglés y los restos del ejército español se hubieran retirado por el Puerto del Manzanal y Foncebadón hacia Galicia. Napoleón ocupó el viejo caserón del Palacio Episcopal, en el que sufrió un atentado que a punto estuvo de resultarle mortal y de cambiar el curso de la historia.

Rememoración de la batalla de Astorga 1

Napoleón se quedó en Astorga el 1 y 2 de enero de 1809. Informado de la quinta coalición que se preparaba en Austria, detuvo aquí su persecución del ejercito español del Marques de la Romana y del británico Sir John Moore, que se retiraban hacia Galicia. Dejó al mando al Mariscal Soult, que perseguiría a los británicos hasta el mar, y decidió regresar a Francia. Regresó el día 3 de enero a Valladolid, donde recibiría más fácilmente los infaustos correos sobre la guerra en Europa. Nunca mas volvió a España".

Astorga recrea, 200 años después, durante tres días, 5, 6 y 7 de diciembre esta histórica batalla entre las tropas españolas del Marques de la Romana y tropas francesas en las afueras de la ciudad. La representación consistió en una batalla en un campo aledaño a las murallas; posteriormente las tropas aliadas se retiran al interior de la ciudad perseguidas calle a calle por los soldados franceses. Finalmente las tropas aliadas se refugian en la plaza mayor dentro del edificio consistorial donde son sitiadas por los napoleónicos; después de un duro intercambio de fuego el Marqués de la Romana accede a rendirse. Pasadas unas horas y una vez que la situación es absolutamente controlada el emperador Napoleón Bonaparte entra en la ciudad.



Rememoración de la batalla de Astorga 2                                                                                         

En lo alto del Arco de Triunfo de París, grabado en piedra, está el nombre de Astorga, recordando aquel momento histórico. Fue un triunfo agridulce y pírrico del Emperador.