domingo, 22 de marzo de 2015

ENRIQUE II de TRASTÁMARA


Enrique fue el cuarto hijo extramatrimonial de Alfonso XI y Leonor de Guzman. Nació en Sevilla, el 13 de enero 1333. Rodrigo Álvarez de Asturias, Conde de Trastámara, lo adoptó cuando  tenía un año, y dos años más tarde, en 1336, le dio en herencia sus títulos y dominios: los castillos asturianos de Gozón y Sobrescobio y los títulos de Conde de Gijón, de Trastámara y de Noreña.

Al fallecer su padre en 1350 se enemistó con su hermanastro Pedro I,  nuevo rey. Consiguió casarse en 1350 con Doña Juana de la Cerda, descendiente directa del Infante Don Juan Manuel, sin el beneplácito de la corona, porque con esta boda los hijos de Enrique y Juana, tendrían tanto derecho al trono de Castilla, como los descendientes del propio soberano. 

Por esta dificultad de entendimiento con el rey, tuvo que  huir de Sevilla hasta Asturias, donde le protegieron los nobles asturianos, para no ser apresado por los fieles al rey. En 1351 comenzó a tomar decisiones señoriales en Asturias, confirmando a varios caballeros en sus villas. Un año después expidió privilegios desde "la puebla de Gijón" otorgando los señoríos de Coya y Ques, firmados por él como "El Conde de Gijón y Noreña". A continuación intentó apoderarse de Avilés, cercando la Villa,

Posteriormente tomó el nombre de "pretendiente a la corona", para culminar sus deseos de perpetuar su estirpe en el trono. Los hijos de Alfonso XI y Leonor de Guzmán se unieron frente a su hermanastro Pedro I en 1352, sitiando Oviedo durante unos meses hasta que se llegó a un concordato entre ambos hermanos. Se reanudó el conflicto en 1354 y 1355 y tras ello Enrique tuvo que desterrarse en Francia.


Durante esta etapa destacan algunos documentos firmados por el conde asturiano
  • En 1361 concede privilegios especiales a los vecinos de Coto de Nava, eximiéndoles de tributos (firmado como Conde de Noreña en Ribadesella el 29 de abril de este año).
  •  En 1362, se refugia en Francia, por considerársele responsable de traición al rey Pedro I, y le dona al soberano de Francia doce lugares (entre los que destaca Carcasona), firmando como Conde de Noreña.
  • En 1364 y 1365 vuelve a firmar como conde de Trastámara las Capitulaciones de Sesa y  de  Montblanc como Conde de Trastámara y Señor de Noreña (entre otros títulos)
  •  En 1366 es proclamado como rey, en Calahorra, por los nobles riojanos, un 16 de mayo, y es despojado por el rey Pedro I de los condados de Trastámara, de Lemos y Sarrià.
Las dificultades demográficas provocadas por la “peste negra”, la situación de la economía castellana y los problemas derivados de la violencia de los nobles sirvieron de pretesto para el nuevo enfrentamiento entre los partidarios de  Enrique y del rey  Pedro I. A la vuelta de Francia de Enrique de Trastámara, en 1366, se produjo definitivamente la guerra civil.En 1369 se pactó a través del francés Bertrand Duguesclin, una posible tregua de Enrique con su hermano Pedro; para ello acordaron llevar a cabo una conversación en la tienda de Enrique, en el campamento levantado a las afueras del castillo de Montiel, donde estaba el soberano sitiado. A esta reunión acudió el rey Pedro I, acompañado de algunos caballeros.


La historia recuerda que Enrique dio con su mano muerte al rey, valiéndose de la ayuda de Duguesclin. Pasó así el conde de Trastámara a heredar la corona y a llamarse desde entonces Enrique II. El nuevo reinado inauguraría en Castilla una tradición política de entendimiento con Francia. En el ámbito interior esta etapa habría de caracterizarse por el fortalecimiento del poder real en la línea iniciada ya por Alfonso X el Sabio.

Según ciertos historiadores, los conflictos iniciados por Enrique II están en el origen de la fundación del Principado de Asturias por Juan I, en función de los apoyos obtenidos de los caballeros asturianos y de la villa de Gijón. Con la dinastía Trastámara se acabaría constituyendo el llamado “Estado moderno”, el considerable desarrollo del poder social y económico de la nobleza, y el predominio de la corona de Castilla en el conjunto de los reinos hispanos.


jueves, 19 de marzo de 2015

EMILIA PARDO BAZÁN Y LOS PAZOS DE ULLOA



Emilia Pardo Bazán nació el 16 de septiembre de 1851 en La Coruña. Desde los ocho años fue una lectora infatigable. Su formación se completó en Madrid, donde solía pasar los inviernos la familia, debido a las actividades políticas de su padre, militante en el partido liberal progresista.


El año 1868 supone un hito en la vida de Emilia:


"Tres acontecimientos importantes en mi vida se siguieron muy de cerca: me vestí de largo, me casé y estalló la Revolución de septiembre de 1868".


Emilia tenía dieciséis años, y su marido, José Quiroga, estudiante de Derecho, veinte. En 1873 la familia Pardo Bazán abandonó temporalmente España. El viaje se prolongó por varios países de Europa, lo que despertó en Emilia la inquietud por los idiomas, con el deseo de leer a los grandes autores de cada país en su lengua original.


Su inquietud intelectual fue en aumento y, al regresar a España, entró en contacto con el krausismo a través de Francisco Giner de los Ríos, con quien le unió una gran amistad. El influjo de los krausistas la empujó a la lectura de los místicos y de Kant, y éstos, a su vez, la condujeron a Descartes, Santo Tomás, Aristóteles y Platón.


En 1876, año del nacimiento de su primer hijo, se dio a conocer como escritora al ganar el concurso convocado en Orense para celebrar el centenario de Feijoo. Gracias a Giner de los Ríos se editó en 1881 un libro de poemas de doña Emilia, titulado Jaime.


El conocimiento de las obras de sus contemporáneos la animó a escribir su primera novela, Pascual López. Autobiografía de un estudiante de medicina”, poco antes de aceptar la dirección de la Revista de Galicia, en 1880. En la línea naturalista se inscriben algunas de sus siguientes  novelas: La Tribuna (1883), así como las posteriores Los pazos de Ulloa” (1886), La madre naturaleza” (1887) y La piedra angular” (1891).


En 1891 emprendió una nueva aventura periodística con Nuevo Teatro Crítico”, revista fundada y escrita completamente por ella, que tanto en su título como en su planteamiento misceláneo, cultural en sentido amplio, y divulgativo quiso rendir homenaje a su admirado Feijoo, y en 1892 fundó y comenzó a dirigir la Biblioteca de la Mujer.


En 1908 publicó La sirena negra” cuyo tema central es la muerte, que escribió en el Ateneo de Madrid, donde fue nombrada Presidenta de la Sección de Literatura en 1906. Viajera infatigable, continúó además consignando sus impresiones en artículos de prensa y en libros.


Fue doña Emilia una figura reconocida en la vida literaria, cultural y social. En 1908 comienzó a utilizar el título de Condesa de Pardo Bazán, que le otorgó Alfonso XIII en reconocimiento a su importancia en el mundo literario; desde 1910 fuea consejera de Instrucción Pública y socio de número de la Sociedad Matritense de Amigos del País desde 1912.


El 12 de mayo de 1921, una complicación con la diabetes que padecía le provocó la muerte. Al día siguiente, toda la prensa habló de la escritora fallecida el día anterior, que fue enterrada en la cripta de la iglesia de la Concepción de Madrid.


Los pazos de Ulloa


Julián es el capellán de la casa señorial de los Pazos de Ulloa. Otros personajes son: Don Pedro, el Marqués, su criado Primitivo, la cocinera Sabel con la que el Marqués mantiene una relación amorosa de la que ha nacido Perucho, un niño al que le gusta andar con los animales.


Julián intenta durante toda la novela poner orden y paz cristiana en los Pazos, logrando desposar al Marqués con Nucha, una joven de la ciudad. El caciquismo y la lucha política ponen fin a la vida de Primitivo, el mayordomo que es en realidad el auténtico amo de los Pazos en la práctica, por su  implicación en los conflictos económico-políticos de la zona


Julián se enclaustra después en una parroquia de montaña lejos de los Pazos. El centro de atención de la novela se traslada ahora a Don Pedro, que toma la decisión de marchar a Santiago de Compostela, vivir allí con su mujer, su suegro y sus cuñadas, y esperar el nacimiento de su hija


Don Pedro y Nucha vuelven a los Pazos de Ulloa. La mujer del Marqués descubre que su marido y Sabel han reanudado sus relaciones y que Perucho es hijo de Don Pedro. El Marqués se implica en la campaña electoral a diputados por la provincia en la época de la Restauración borbónica, con Alfonso XII, Cánovas y Sagasta.

domingo, 15 de marzo de 2015

DE PALAS DE REY A MELIDE


Salida de Palas de Rey. Leyenda de San Julián. "San Xulián do Camiño". Los Pazos de Ulloa. Los Ulloa en Galicia. Curvian. "Meixide". Casanova. "Porto de Bois". Enrique de Trastámara y el Conde de Lemos. El Castillo de Pambre. La provincia de Coruña. Leboreiro. Furelos. Melide. Historia de Melide. Visita a la ciudad. Melide actual. El Camino Primitivo y el Camino del Norte.


El viajero sale de Palas de Rey por la "Rua dos Peregrinos" y por el "Campo dos Romeiros" hacia la carretera de Melide, y atraviesa por un puente el arroyo "Ruxian", que significa en lengua gallega "Río Julián". En toda esta zona tienen sus gentes gran devoción a San Julián. Cuenta una leyenda que San Julián era un soldado que mató por error a sus propios padres. En penitencia por su pecado se estableció como hospitalero en la ruta de Compostela para ayudar a los peregrinos en los primeros tiempos de la peregrinación jacobea, hasta que recibió la visita de un ángel para comunicarle el perdón divino.


Por "San Sebastián do Carballal" y "Gaiola de Baixo" se desvía de la carretera una "corredoira" que se dirige a "San Xulián do Camiño", pequeña aldea situada a tres kilómetros de Palas de Rey. "San Xulián" tiene un "cruceiro" y una iglesia con restos románicos del siglo XII: esquirlas, un ábside y un ventanal. La fachada, la espadaña, y casi todas las paredes fueron reconstruidas en el siglo XVIII.

Cerca de allí, en Curvian, al sur del camino, se encuentra la comarca de Ulloa, la tierra de la novela "Los Pazos de Ulloa", de Emilia Pardo Bazán. Todavía se conserva el Palacio de Villamayor, escenario de la novela, con sus escu dos, dovelas y hastiales, aunque actualmente convertido en una casa campesina:

“El valle asciende en suave pendiente extendiendo ante los pazos toda la lozanía de su ladera más feraz" 

escribió Emilia Pardo Bazán. El otro pazo citado en la novela fue un tiempo hostal de peregrinos y es ahora propiedad de un médi co de Allariz.



La familia de los Ulloa fueron señores feudales de las tierras gallegas. Todavía se recuerda desde los tiempos medievales a Alvar Alvarez de Ulloa, que salía de su castillo, con sus mesnadas, para exigir tributos y peajes a los caminantes a Compostela que pasaban por sus tierras, hasta que los edictos de Alfonso VI y la protección de las Ordenes de Caballería evitaron estas obligadas contribuciones.

En Curvian hubo una iglesia románica, de la que solamente queda el arco del pórtico. Más adelante se llega a Pallota y se cruza el arroyo de Laxa. Desde allí se puede contemplar un castro celta. El camino desciende hacia el valle del río Pambre, por "Outeiro da Ponte", "Pontecampaña" y "Meixide". En "Meixide" hay otra iglesia románica, que conserva la nave original y una puerta en el muro sur. Allí está el Pazo Mariñao, del siglo XVIII, que perteneció a los marqueses de Camarasa.

Pasado el río Pambre se sube al pequeño poblado de Casanova, donde estuvieron las escuelas Mato, que acogieron a toda la chiquillería de la zona en tiempo pasado y ahora se han habilitado como un albergue del Camino de Santiago. Pasado un tendido eléctrico de alta tensión se llega a "Porto de Bois", Puerto de los Bueyes, en cuyas inmediaciones tuvo lugar la batalla entre Enrique de Trastámara y el Conde de Lemos, partidario de Pedro I el Cruel. El enfrentamiento fue ganado por Enrique de Trastámara, y el Conde de Lemos perdió todos sus títulos y posesiones, y fue desterrado a Portugal.



El peregrino está cerca de la línea divisoria de las provincias de Lugo y de Coruña, en las proximidades de Campanilla y del Alto del Coto. Por una estrecha carretera se dirige hacia el Castillo de Pambre, fortaleza militar medieval, que resistió con éxito el ataque de los "Irmandiños" en el siglo XV. Es un bello ejemplar de la arquitectura feudal del norte de España, que albergó en otro tiempo a reyes, condes y otros nobles y caballeros, y que hoy es propiedad particular de un señor de Melide.

El Castillo de Pambre está rodeado de vegetación y desde sus alrededores puede verse un amplio paisaje. El viajero conversa con algunos visitantes madrileños que se han acercado hasta allí con sus coches. Antonio López Ferreiro escribió una novela histórica sobre el Castillo de Pambre, con este mismo título. En ella aparece Gonzalo Ozores de Ulloa, constructor de la fortaleza en el siglo XIV, que regresó a Galicia desde Francia después de la batalla de Montiel, en la que Beltrán Duguesclin ayudó a Enrique de Trastámara a derrotar definitivamente a su hermanastro Pedro I el Cruel, y a sucederle en el trono de Castilla.

El viajero entra en la provincia de Coruña por Cornixa y Leboreiro, después de recorrer algunas carreteras de la Galicia profunda desde el Castillo de Pambre y preguntar a los aldeanos por la salida al Camino de Santiago. Es difícil entender el cerrado lenguaje de estas gentes, aunque ya sea familiar el habla de los gallegos de las grandes ciudades. 

A Leboreiro se llega por una calzada medieval, que ha sido bien restaurada. Leboreiro es el "Campus Lepurarius" del "Codice Calixtinus". El nombre está relacionado, según Aymeric Picaud, con la abundancia de liebres en la época medieval, que aún debe persistir si consideramos el gran número de cazadores que hay en los "cotos" de los alrededores. Leboreiro fue una estación jacobea de gran importancia en la Edad Media. Actualmente es un pintoresco pueblo que todavía conserva el aspecto medieval. 

Leboreiro tuvo un hospital de peregrinos fundado por los Ulloa. Aún pueden verse sus escudos de armas en las pare des del edificio que albergó al hospital. Debió construirse en el siglo XII y funcionó hasta principios del siglo XIX. La localidad de Leboreiro aparece citada documentalmente en una donación del rey Fernando II al convento de Sobrado de los Monjes. En la plaza del pueblo hay un hermoso "cruceiro". La iglesia parroquial de Santa María es un templo románico del siglo XIII, que está bien conservado. Tiene una sola nave y un ábside semicircular. La portada presenta un arco de tendencia ojival. En el tímpano hay una figura de la Virgen sentada, con el Niño en el regazo, entre dos ángeles. En el interior hay pinturas murales del siglo XV con escenas de la Virgen María y de la flagelación de Cristo.

A la salida de Leboreiro se sigue la vieja calzada medieval hasta el Río Seco, que se cruza por el Puente de la Magdalena, restaurado en 1984. Era de construcción inicial del siglo XII. Tiene un solo arco de medio punto. El camino cruza después la aldea de Disicabo, y continúa por el antiguo "descampado" de la Magdalena. Ahora hay un andadero arbolado que rodea a unas naves industriales, y sigue paralelamente a la carretera de Melide. Después el camino se introduce en un bosque, muy sombreado a la hora del mediodía, y se aleja de la carretera para descender hacia el valle del río Furelos.


Los parajes de los alrededores de Furelos son verdes. En la ribera del río hay prados y zonas arboladas con sauces y alisos. Un puente de aspecto monumental cruza sobre el río. Tiene cuatro arcos y es de hechura medieval y estilo románico. Es uno de los más sugestivos del Camino de Santiago y se cita en el "Codice Calixtinus". Hasta el siglo XIX fue el único paso sobre el río Furelos. El pueblo está situado al otro lado del río. La iglesia parroquial es un templo románico dedicado a San Juan, sin gran importancia artística, que fue reconstruido en el siglo XIX. Furelos es una localidad de origen medieval de gran tradición jacobea, que perteneció a la Encomienda de Portomarín.

Desde Furelos el viajero se aproxima a Melide, en el corazón de Galicia, a cincuenta kilómetros de Santiago de Compostela. Por Melide pasan carreteras que van a Lugo, a Coruña, a Orense y a Pontevedra, a Lalín y a Betanzos. El nombre de Melide aparece citado en documentos del siglo X. Por allí pasaba una calzada romana. La zona estaba poblada desde el Neolítico y la Edad del Bronce. Se han encontrado restos arqueológicos prerromanos importantes, aunque no se ha podido precisar su antiguedad. 

Melide fue repoblado por el rey Alfonso IX en el siglo XIII. La villa medieval tuvo su asentamiento en la colina llamada "O Castelo", en donde había una fortaleza que fue destruida durante la revuelta de los "Irmandiños" en el siglo XV. Los Reyes Católicos no dejaron reconstruir la forta leza. La zona urbana se fue consolidando en las suaves laderas que rodean la colina. En la contienda entre Pedro I y Enrique de Trastáma ra la villa de Melide pasó a depender de los Ulloa, señores feudales de Galicia. Lope Sánchez de Ulloa fue uno de los más poderosos durante el siglo XV. Fue el padre del primer conde de Monterrey y el abuelo del primer conde de Altamira. Sus dos esposas, Leonor de Mendoza e Inés de Castro están enterradas en el convento franciscano del "Sancti Spiritus" en el centro de la ciudad.

En el siglo XVI perteneció a los Obispos de Compostela, que tenían el derecho a nombrar jueces y alcaldes. Por Melide pasaron personajes históricos como el químico, médico y alquimista Paracelso y el pintor flamenco Van Eick. Paracelso peregrinó a Compostela en pos de las ciencias ocultas y de los conocimientos médicos de la época, para uso de sus discípulos de la Escuela de Medicina de Basilea. Van Eick pintó como fondo de uno de sus cuadros la Catedral compostelana.

Los peregrinos medievales entraban en Melide por el barrio de San Pedro. De la iglesia románica de San Pedro, del siglo XII, no queda más que la portada lateral, que ha sido trasladada al Campo de San Roque, en el centro de la ciudad. Junto a la igle sia está uno de los más bellos "cruceiros" de Galicia, que Castelao ha considerado como uno de los más antiguos. La cruz y sus figuras son de estilo gótico del siglo XIV.

El peregrino se dirige hacia el centro de la villa por sus calles amplias y con mucho tráfico en estas primeras horas de la tarde. Allí está la iglesia del "Sancti Spiritus", de estilo gótico, del siglo XIV, con reformas posteriores. Junto a la iglesia estaba el antiguo hospital de peregrinos, que aún conserva en la fachada del edificio el escudo de los Ulloa. Frente a la iglesia está la "Casa do Concello", en una construcción barroca del siglo XVII, obra de Domingo de Andrade, que albergó en otro tiempo la Obra Pía de San Antonio. En la plaza del Ayuntamiento se puede visitar el Museo Arqueológico y Etnográfico de la "Terra de Melide", en el que hay catalogados más de cincuenta castros.


Por una calle estrecha y con gran pendiente se sube al Castillo. Después se puede bajar, cruzando la carretera nacional, hasta la iglesia de Santa María. Es una construcción  de estilo románico, del siglo XII. La iglesia tiene una sola nave y un ábside semicircular decorado con pinturas murales del siglo XV. La portada principal tiene un arco triunfal con tres archivoltas, columnas y capiteles. En uno de ellos está representado el profeta Daniel en el foso de los leones.
        
El municipio de Melide tiene actualmente más de ocho mil habitantes. Es una villa muy activa con ferias y mercados, donde destacan sus productos alimenticios: pan y quesos de gran fama. Melide tiene una importante producción ganadera y agroforestal y un turismo en aumento. Es cabeza de Partido Judicial y centro de transportes por su posición privilegiada en el centro del territorio de Galicia.                                                

Por Melide se unía al "Camino Francés" el "Camino Primitivo", que habían recorrido los peregrinos que visitaban Oviedo y su iglesia de San Salvador. Por Ribadeo entraban en Galicia multitud de caminantes ingleses, bretones, flamencos y tudescos, algunos de los cuales habían llegado por mar a las costas de Asturias. Otros venían por tierra desde Santillana del Mar, Luarca y Navia, siguiendo el llamado Camino del Norte. Por "Vilanova de Lourenza" y Mondoñedo llegaban a Abadín y "Terra de Cha" para adentrarse en el corazón de la provincia de Lugo.  






jueves, 12 de marzo de 2015

BIBLIOGRAFIA DE PARADELA, PORTOMARÍN Y PALAS DE REY


PARADELA Y PORTOMARIN.

- Paradela y su concello. Víctor L. Villarabid. Editorial Everest. Madrid. 1990.

- Del viejo al nuevo Portomartín. Víctor L. Villarabid. Editorial Eve rest. Madrid. 1985.

- Portomartín: monografía geográfica de una villa medieval. G.  Paz López. Ediciones de la Diputación Provincial de Lugo. Lugo. 1999.



DE PORTOMARIN A PALAS DE REY.

- A santa de Gonzar: un caso clínico do século XIX. José Varela de Montes y Vicente Taboada. Ediciones del Museo do Pobo Galego. Santiago de Compostela. 1993.

- Ensayo sobre Finistere: del alto de Vilar de Donas a la cima del Monte Nerio. Teodoro Sandomingo. Ediciones Moret. Coruña. 1967.

- O legado santiaguista de Vilar de Donas. José Luis Novo Cazón. Ediciones de la Dirección Xeral do Patrimonio Histó rico y Documental. Santiago de Compostela. 1989.

domingo, 8 de marzo de 2015

PALAS DE REY


Situación

El "concello" de Palas de Rei se encuentra en la comarca de Ulloa, provincia de Lugo. Su extensión es de casi 200 kilómetros cuadrados y dista de la capital 35 kilómetros 


Historia y descripción de Palas de Rei 

Palas de Rei es un municipio bastante conocido de Galicia porque el Camino de Santiago lo atraviesa. Aparece su nombre en el Códice Calixtino. También es conocido por su riqueza monumental de la época medieval: numerosas iglesias románicas y el importante castillo de Pambre.

Palas de Rei cuenta con un denso bagaje histórico. Todas las culturas y civilizaciones que han tenido importancia en España han pasado por Palas de Rei. Tal es el caso de los primeros pobladores celtas (existe una veintena de castros en municipio). 

También se establecieron aquí los romanos (puente de Ferreira), los suevos (fue sede obispal durante el reinado suevo) y los visigodos. La dominación árabe no dejó huellas en este territorio que desde muy pronto pasó a pertenecer a la Monarquía Asturiana.

Monumentos de Palas de Rey

Además del castillo de Pambre, en Palas de Rei tenemos un importante conjunto de iglesias románicas: Santiago de Alba, San Tirso, San Breixo, San Miguel de Coence, Santa Marina de Fontecuberta, Santa María de Marzá,...

Iglesia de Santiago de Alba

Es una Modesta iglesia con la nave bien conservada, aunque  rehecha en su cabecera. La puerta principal del oeste tiene de doble arquivolta.

Iglesia de San Tirso

Es obra original del siglo XII, pero de la que sólo nos ha llegado la portada principal. Tiene ésta una sencilla pero armónica estructura con arquivoltas de medio punto. Las  columnas tienen capiteles de hojas voluminosas. Un tímpano liso completa la puerta principal. 

Iglesia de San Miguel de Coence

La iglesia de San Miguel de Coence es similar a la de San Tirso, aunque tiene el tímpano esculpido en su portada. Muestra un bajorrelieve donde está inscrita en un círculo una misteriosa estrella de ocho brazos rematados en forma de "T". 
Iglesia de Santa María de Fontecuberta

Es un templo de una sola nave y un solo ábside con una ventana.  Tiene una arquivolta con decoración en tacos y canecillos que sostienen el alero. 

Castillo de Pambre

El castillo de Pambre es considerado como uno de los mejor conservados y de buena estampa de la provincia de Lugo y de toda Galicia, por ser de los pocos que se salvaron en las guerras irmandiñas. Actualmente es propiedad privada.

Fue erigido por Gonzalo Ozores de Ulloa en el siglo XIV y es de elegante arquitectura. Tras un primer recinto amurallado que posee una puerta con el escudo de los Ulloa, aparece el castillo como un cuadrilátero con torres prismáticas en las esquinas. La gran torre del homenaje se yergue en el centro y tiene planta cuadrada y varios pisos.

Turismo

El Camino de Santiago fue una vía de penetración económica y cultural desde muy antiguo. Por el Camino entró el arte románico, perpetuándose en una rica arquitectura religiosa con más de 40 iglesias. Para poder conocer todo este legado histórico se han habilitado numerosas rutas que se pueden recorrer a pie o en coche. El municipio destaca por su rica gastronomía, en la que sobresalen los afamados quesos de Ulloa. 

martes, 3 de marzo de 2015

VILAR DE DONAS




La iglesia de "Vilar de Donas" está vinculada al Camino de Santiago, por ser propiedad de Orden de los Caballeros de Santiago, los "guardianes del Camino". Fue declarada Monumento Nacional en 1931.


La iglesia es un ejemplo de cruz latina románica, con con tres ábsides abovedados y un crucero con bóveda de crucería. En el interior hay varios sepulcros de importantes caballeros de la Orden de Caballería y unos frescos góticos bien conservados (a pesar de no haberse realizado en ellos trabajos de mantenimiento)

Historia
La iglesia fue parte de un antiguo monasterio. Su nombre proviene de que en el monasterio sólo había mujeres. El cenobio fue fundado a principios del siglo XII por dos mujeres de la familia Arias de Monterroso.

Localización

La Iglesia de "Vilar de Donas" está situada proxima al Camino de Santiago, en las cercanías de Palas de Rei, en la comarca de "A Ulloa".

Monumento románico

La Iglesia de "Villar de Donas" es uno de los ejemplos más genuinos del románico vinculado al Camino de Santiago. En la zona baja hay un Cristo entre los reyes Juan II y María de Aragón y su hijo Enrique; el nivel central está ocupado por una Anunciación flanqueando la ventana que ilumina el altar. La parte superior corresponde a la bóveda del ábside, con pinturas que aluden al Juicio Final.



El Frontispicio tiene una bella portada con un arco abocinado de medio punto, con cuatro arquivoltas sobre columnas con capiteles muy decorados. La iglesia está coronada por un tornalluvias sostenido por un elegante friso, sobre el que descansan estatuas de San Miguel, San Bartolomé y la Virgen con el Niño. Unas arcadas exteriores perpendiculares a la fachada, completan el monumento, que está fabricado con sillería granítica y cubierto con pizarra.


En el Interior hay un baldaquino gótico del siglo XV (el único exento de las iglesias gallegas), un retablo mayor de granito con interesantes pinturas murales góticas en el ábside, de fines del siglo XIV y comienzos del XV. También hay varias piezas sepulcrales con armas de diversas familias. Destacan además los herrajes del portalón de entrada, de gran antigüedad.







viernes, 27 de febrero de 2015

HASTA PALAS DE REY



Despertar en Portomarín. Iglesia de San Nicolás. Salida de Portomarín. Hacia Gonzar. Castromaior. Ventas de Narón. Hacia Guntín. Por la carretera de Lugo a Santiago. Ligonde. Portos. Lestedo. Vilar de Donas. La Orden de Santiago. Alto del Rosario. Bajada a Palas de Rey. Iglesia de San Tirso.




Aunque la mañana esté gris es un espectáculo despertar en Portomarín, cerca del embalse. El viajero toma su mochila y se dirige al mesón donde cenó la noche anterior, y desayuna copiosamente. Son las nueve de la mañana. No conviene madrugar más con este tiempo tan inestable. Antes de salir de Portomarín vuelve a admirar la iglesia de San Nicolás, una de las más hermosas de Galicia.



San Nicolás fue un templo fortaleza, y por eso su aspecto externo con cuatro almenas y estructura compacta. El ábside es similar a los de otras iglesias de estilo románico en tierras gallegas. La fachada principal con un rosetón, y la puerta de entrada, con archivoltas y un tímpano con relieves humanos, tiene el estilo del maestro Mateo, célebre por el Pórtico de la Gloria de la Catedral compostelana. El interior tiene una sola nave dividida en cinco compartimentos con columnas adosadas y arcos transversales. En las fachadas laterales, orientadas al norte y al sur, hay una puerta de acceso en cada una de ellas.



Desde la plaza de los Condes de Fenosa, por la calle principal, se baja hasta el puente sobre el río Miño, donde está una gasolinera, en el principio de la carretera a Ventas de Narón. Portomarín despide al viajero por la escalinata de la Virgen de las Nieves. Unos metros más adelante el camino se separa de la carretera y atraviesa por una pasarela un pequeño brazo del embalse, por donde confluye el arroyo de Torres. La ruta bordea la ladera del monte de San Antonio. En el alto de Cortapezas, junto a una factoría de cerámica, se vuelve a unir el camino con la carretera de Ventas de Narón.





Se continúa por una zona llana, donde hay una pequeña granja y algunos talleres de automóviles hasta las casas de Toxibó. Hay un hórreo grande entre las casas con una "venera" esculpida en una de sus paredes. Después de Toxibó la carretera sube un ligero repecho hasta Gonzar, donde se llega después de una hora de haber salido de Portomarín. Desde aquí hay unos ochenta y cinco kilómetros a Compostela, según se indica en uno de los "miliarios" del Camino.



Empieza a llover poco a poco, aunque va aumentando cada vez más. Los peregrinos van protegidos bajo la lluvia con fuertes impermeables de diversos colores. Llevan un andar pausado y cansino, sin duda influenciado por el mal tiempo. El arcén de la estrecha carretera está muy encharcado.


Gonzar debió ser muy importante en el Camino de Santiago. Pertenecía a la Encomienda de los Caballeros de San Juan de Portomarín. Ahora hay un pequeño refugio, y no más de once vecinos, que viven en casas construidas con las tradicionales planchas de pizarra. Las "corredoiras" del interior del pueblo están cementadas. En Gonzar hay un una iglesia con una espadaña y una escuela en estado ruinoso.


En un desvío de la carretera aparece Castromaior, donde está la iglesia románica de Santa María, del siglo XII, en buen estado de conservación. Tiene un arco triunfal y un retablo del siglo XVI, con imágenes de la Virgen María, San Roque y San Antonio. A la izquierda de la carretera, a la salida del poblado, puede verse la silueta de un castro celta, de gran tamaño, que ha dado nombre al pueblo.


El terreno ha ido subiendo paulatinamente desde el cauce del río Miño, en Portomarín, hasta los seiscientos metros de altitud de esta zona. Un poco más adelante se llega a "Hospital da Cruz", donde no quedan restos de este albergue para peregrinos, que debió clausurarse en el siglo XVIII. Por aquí pasa la carretera de Lugo a Orense, que poco más al sur tiene un desvío hacia Pontevedra. Hay mucho tráfico en esta carretera. Junto a ella hay un bar y varias casas diseminadas en el cruce.



A un kilómetro, por una pista asfaltada, se llega a Ventas de Narón, que fue un importante centro comercial en la Edad Media. Aquí se reunieron los caballeros gallegos en armas contra el Conde de Lemos, tal como se cuenta en una novela histórica, "Los hidalgos de Monforte", de Benito Vicetto. Hoy Ventas de Narón es una pequeña aldea, que no tiene más de seis vecinos. Aquí termina el municipio de Portomarín, y se pasa al de Monterroso. En Ventas de Narón está la capilla de "La Magdalena", y en algunas casas se ven escudos heráldicos.

Sigue lloviendo, y está cada vez más oscuro por el lado oeste, hacia la sierra de Ligonde, por donde el Camino de Santiago sigue hacia Eirexe y Lestedo. El caminante decide volver a la carretera de Lugo a Orense, y continuar hasta Palas de Rey por Guntín de Pallarés, en la carretera de Lugo a Santiago de Compostela, que discurre por la provincia ligeramente más al norte.

El viajero consigue que le lleven en coche hasta Guntín y espera allí a que mejore un poco el tiempo. En el camino un accidente produce un amplio "atasco". Una enorme grúa arrastra un camión que se había salido de la carretera por lo resbaladizo de la calzada con las primeras lluvias.

Cuando las nubes negras se desplazan hacia el sur y deja de llover, el viajero continúa su camino por la carretera de Lugo a Santiago de Compostela. El arcén está más seco y puede andar cómodamente. Un ligero viento sopla por la llanura gallega que se abre ante sus ojos. Una hora después de salir de Guntín pasa por el pueblo de "O Marco", de donde sale una carretera comarcal a Monterroso, la capital municipal de la zona.


Los peregrinos que siguen el camino de Ligonde inician una subida a la sierra, desde Ventas de Narón, alcanzando una altitud de 756 metros en la zona más alta de los montes. La cumbre de San Simón, al norte del camino, muestra sus antenas de telecomunicación. Al bajar se llega a la aldea de Previsa y al antiguo pazo de Lameiros, donde todavía se conservan algunas piedras heráldicas y una capilla dedicada a San Marcos. Junto a la capilla hay un "cruceiro" con grabados de la pasión y muerte de Cristo, y una calavera. Fue construido en el año 1672.
                                            
Un kilómetro más adelante está Ligonde, un antiguo centro jacobeo, que conserva una iglesia dedicada a Santiago, de estilo neoclásico, aunque con una portada románica, procedente de una iglesia del siglo XIII construida en el mismo lugar. Se tiene noticia documental de esta localidad desde el siglo X. El conde Osorio Vestráriz y su esposa cedieron parte de sus bienes para la construcción de un hospital que acogiera a los peregrinos a Compostela. La iglesia y el hospital fueron gestionados por la Orden de Santiago. Del hospital no queda actualmente más que un pequeño cementerio anejo. Todavía aparecía en el catastro del Marqués de la Ensenada, a mediados del siglo XVIII. Por Ligonde pasaron y pernoctaron el emperador Carlos y su hijo Felipe II.

El camino después de pasar Ligonde discurre por el valle del arroyo del mismo nombre y llega a la localidad de Eirexe, que significa en gallego "ecclesia". Es una pequeña aldea con varias casas. Un poco más allá cruza la carretera de Marco a Monterroso, junto al poblado de "As Cruces". Un kilómetro después se llega a Portos, cuyo nombre procede de los "puestos fiscales" romanos que había en la zona, o de los "pasos de piedra" gallegos para pasar cualquier vía de agua.


Más adelante está Lestedo, localidad que tuvo un pasado con mayor esplendor que su situación actual. Sólo quedan algunos vecinos. También se llamó "Nabal da Rua", porque junto al camino brota una fuente de agua muy fresca. La iglesia de Lestedo tiene una imagen de Santiago peregrino en el altar mayor. Valos es la siguiente aldea. Tiene un singular cementerio con los nichos hacia el exterior del lugar. Por Brea y Lamelas el camino se acerca a la carretera que va a Palas de Rey poco antes de llegar al Alto del Rosario.

Desde el cruce de Portos hay un desvío a Vilar de Donas. El templo románico de San Salvador de Vilar de Donas está considerado Monumento Nacional. Se encuentra a unos dos kilómetros de la carretera de Lugo a Santiago de Compostela. Perteneció a un monasterio fundado en el siglo XII por dos "donas" de la familia Arias de Monterroso. La iglesia fue construida en el año 1230, en estilo románico tardío, con elementos ornamentales góticos. La portada tiene tres pares de columnas y sus correspondientes archivoltas. En el interior hay una sola nave con tres ábsides semicirculares unidos al crucero. Detrás del altar mayor hay un retablo que representa el milagro de "O Cebreiro".

La Orden de Santiago se fundó en el año 1170, durante el reinado de Fernando II. En Galicia residieron en Lugo, Portomarín, Chantada, Melide y Sobrado, y también en el antiguo Monasterio de Santa María de Loio y en Vilar de Donas. En 1184 aparece citado este último lugar en documentos relacionados con la Orden de Santiago. Fue Casa Capitular de la Orden y lugar de sepultura de los caballeros santiaguistas residentes en Galicia. Los caballeros de la Orden protegían a los peregrinos a Compostela y regían iglesias y hospitales. En Vilar de Donas estuvieron los caballeros de Santiago durante toda la Edad Media.

Desde Vilar de Donas se puede ir hasta el Alto del Rosario y la pequeña aldea del mismo nombre. En los días claros puede verse desde aquí el llamado Pico Sacro, muy ligado a la historia de las peregrinaciones a Compostela. El Pico Sacro está al sur de Santiago de Compostela. Desde allí los peregrinos meridionales veían las torres de la ciudad de Santiago, igual que desde el Monte del Gozo, en el "Camino Francés". En el Pico Sacro estuvo el Monasterio de San Sebastián, del que todavía se conserva su capilla.
 
En este día no puede verse el Pico Sacro desde el Alto del Rosario. Han vuelto a aparecer las nubes negras y ha llovido intermitentemente. En algunos casos el viajero ha tenido que guarecerse de la lluvia, en los momentos de mayor intensidad, en las paradas de los autobuses de la carretera. Los peregrinos salen del camino por Lamelas empapados en la humedad ambiental. En el Alto del Rosario hay un moderno mesón. El viajero decide secarse un poco y tomar un café caliente en el bar.

Por la bajada del Alto del Rosario a Palas de Rey vuelve a llover. Dos kilómetros más adelante aparecen las nuevas instalaciones deportivas de la localidad. En Palas de Rey concluía la etapa duodécima del itinerario de Aymeric Picaud, según el "Codice Calixtinus", antes de llegar a Compostela. Aymeric Picaud debía viajar a caballo para hacer en una jornada estos trayectos tan largos. En la Edad Media se concentraba en los alrededores de Palas de Rey toda el "hampa" que deambulaba en torno al peregrino: meretrices, vividores y simples ladrones, que algunas veces dejaban literalmente "en cueros" a los ingenuos romeros.


En la carretera, que hace de calle principal en Palas de Rey, está el albergue del Camino de Santiago. El viajero pasa por el albergue para sellar su credencial. No sabe todavía si se quedará allí o continuará un poco más camino de Melide. En la misma carretera está la Casa parroquial y cerca de ella la iglesia de San Tirso. De la construcción original solamente se conserva la portada románica. Junto a la iglesia se ha construido un "cruceiro", y cerca de allí está el monumento al peregrino, con su esclavina y sayal, sobre un pedestal en granito de las sierras lucenses, del que salen los caños de una fuente.

Tambien se conserva la fachada de una casa medieval, decorada con "vieiras", que debió ser un hospital de peregrinos. En una plaza circular próxima a la iglesia hay una estatua de San Tirso. La riqueza monumental del conjunto del municipio es mucho mayor que la de la localidad de Palas de Rey, con más de veinte iglesias románicas. A la salida de la ciudad está la indicación del castillo de Pambre, la fortaleza de los Ulloa, y un cartel que da ánimos a los caminantes. Ya sólo quedan sesenta y cinco kilómetros a Compostela.